martes, 10 de noviembre de 2009

Palabras del alma (5): Suena bonito el andar con tacones.




‘Suena bonito el andar con tacones’
Esas era las palabras que susurraba Claudia todas las noches cuando volvíamos a casa después de estudiar. Siempre nos parábamos en el horno de la esquina que dividía nuestras calles y que estaba abierto hasta tarde, y comprábamos una napolitana de chocolate calentita, la partíamos y, con una sonrisa pintada en la cara, nos despedíamos hasta el día siguiente.
Recuerdo que Claudia siempre vestía faldas o pantalones, nunca vestidos, le gustaban las camisetas de colores cálidos y los zapatos de tacón. Siempre llevaba zapatos de tacón. Le encantaban los días de viento, esos días en los que las hojas se arremolinaban a nuestro alrededor. Era agradable, dulce y cariñosa. Era una de esas pocas personas que te escuchan, pero que te escuchan de verdad y te aconsejan sin juzgarte, siempre pensando en que es lo mejor para ti. Era una chica guapa, de grandes ojos azules que miraban inocentes e ingenuos el mundo. Claudia no creía que las personas malas lo fuesen realmente, siempre decía que la causa de que fuesen así debía estar en un pasado oscuro y doloroso. No compartía la discriminación hacia ningún tipo de persona y se sacrificaba por todos sin esperar nada a cambio. Recuerdo que era una ciudadana ejemplar, de esas que reciclan todo y se ponen de los nervios cuando tiras una cosa al suelo, y te riñen y te dicen que eres una guarra y una maleducada. Y recuerdo también lo nerviosa que me ponía yo cuando me soltaba una de sus charlas. Me acuerdo de la última vez que nos hablamos, yo estaba muy nerviosa, había tenido un día de esos de levantarse con el pie izquierdo pero eso Claudia no lo sabía; a si que cogí una revista de publicidad de uno de los buzones de un portal e hice miles de papeles y después los lancé al aire. Claudia, como siempre, se enfadó, pero esta vez su enfado era diferente, se ve que ella también había tenido un mal día a si que comenzamos a gritarnos, yo le dije que no tenía porque educarme, que yo tiraba papeles por ahí si me daba la gana; y ella me gritó que era una tonta y que nunca la escuchaba, que solo pensaba en mi misma. Yo me enfadé y ella se fue corriendo. Ese día no llegamos juntas a la panadería, y nunca lo volvimos a hacer.
En verdad sonaba bonito el andar con tacones, antes no me daba cuenta, pero ahora que no está Claudia andando a mi lado y produciendo ese sonido, lo hecho de menos. Hace tiempo que vuelvo en silencio a casa, y llego a la esquina de la panadería y me compro una napolitana, pero no me voy con una sonrisa puesta en la cara porque no hay nadie con quien compartirla.
Pero hay veces, los días de mucho mucho viento, que me parece oír el eco de sus pasos al andar, y su risa cantarina resuena en mis oídos. Y entonces me parece volver al pasado, siento que Claudia está conmigo, me imagino que nunca nos enfadamos, que ella no salió corriendo y que ese maldito coche no la arrojó al fondo del abismo.
Hay veces, los días de viento donde las hojas se arremolinan a mi alrededor, que siento que Claudia nunca me a abandonado, que me a perdonado y que es feliz donde quiera que esté…

2 comentarios:

Hollie A. Deschanel dijo...

Seguro que sí, que te perdonó :)

χαμόγελα dijo...

estoy de acuerdo con Hollie A. Deschanel estoy segura que te perdono por que si era como la as descrito creo que era de las personas que perdonaban sin guardar rencor =D
tengo una amiga muy parecida a claudia =)