viernes, 4 de diciembre de 2009

Palabras del alma: Y ahí está ÉL.

Sin querer desconectas de la conversación que se está manteniendo a tu alrededor, las voces de tus amigas suenan lejanas y como un murmullo bajo y molesto. Miras en tu entorno, buscando algo sin ser consciente de ello y, de pronto, tus ojos se detienen y te entran ganas de sonreír y a la vez de pegar a alguien. Allí está. Él. El mismo con el que estas enfadada por sus formas de decir las cosas y de actuar, el mismo que siempre, siempre, siempre, está rodeado de una o dos chicas que le prestan más atención de la que deberían. Ese mismo del que estas completamente enamorada y a la vez odias porque te dice que te quiere con locura pero luego te hace daño.
Suspiras. ¿No podría el amor ser fácil por una sola vez en la vida? Sabes que no, a si que te conformas con mirarle desde lejos y te sorprendes a ti misma porque, desde que os enfadasteis, es la primera vez que puedes contemplarle sin tener que apartar la mirada en cuestión de segundos. Observas sus movimientos, lleva una sonrisa pintada en la cara y está jugando con sus amigos al baloncesto. Sus pasos son ágiles y expertos, tiene el balón en la mano y esquiva a todo el que se le pone por delante. Te acuerdas de que es una de las pocas veces, desde que os enfadasteis, que lo ves sin ninguna arpía rondándole como si fuese el dulce mas rico del mundo, lo piensas y sueltas una carcajada disimulada, tus amigas no se dan cuenta pero él parece que sí. Os separan unos cuantos metros y no es posible que te haya escuchado reír, sin embargo te está mirando. Si te fijas bien puedes ver como su expresión a cambiado a una que no sabrías definir, ahora una media sonrisa asoma por su boca y vuestros ojos se conectan durante unos cuantos segundos, después él vuelve a concentrarse en el juego, pero esta vez hace unas cuantas tonterías de más porque sabe que le estas mirando. Tú vuelves a reírte pero él ya no te mira. Sigues sin prestar atención a la conversación que se está manteniendo a tu lado y ahora cuatro ojos están fijos en ti y en tu sonrisa tonta, la típica sonrisa de enamorada que tú no deberías tener en la boca porque sabes que el amor es irracional, y demasiado complicado.
- ¡Hey! Me creía que ya lo tenías superado.
Ante eso abres los ojos y vuelves al mundo real, miras a tus amigas y ellas entienden que no lo tienes superado para nada. Le quieres demasiado como para dejarlo ir.

4 comentarios:

La ladrona de besos dijo...

Nunca se tiene superado del todo.
Exactamente una situación que hoy mismo he vivido :)
Un beso :*

Hollie A. Deschanel dijo...

Las heridas nunca curan sin dejar cicatriz ;)

Beso!

Tejedora de sueños dijo...

Que facil seria si solo con pensarlo dejaramos de quererles!

Cold hard bitch dijo...

No, nunca se supera del todo. Al final siempre estará mirádole de reojo, es difícil deshacerse de las costumbres...
Real como la vida misma :)
Un beso.

(cofcofactualizaelficcofcof)